Intrusión

Goteaba lento desde la cama, primero un brazo, luego la pierna de ese mismo lado. Después la cabeza, y el otro brazo. La cara contra el piso por un instante y la otra pierna que empieza a caer desde lo alto enredada en una sábana. Cuando estuve en el suelo ella bajó sutilmente y se acurrucó en mí. Ahora eramos un ser amorfo sobre la madera. Después de acabar, nos dormiamos sin sospechar que pronto llegaría el león.



Texto escrito a partir de un dibujo del maestro Oscar Grillo

5 comentarios:

Oscar Grillo dijo...

Magnifico!

Anónimo dijo...

y el leon llegò, sin hacer ruido, como siempre... y se fundio en una masa de piel, cuero y pulgas, sobre nuestras vìsceras agotadas...
(confieso querido compañero, que suelo tener sueños semejantes... besos abrazos y amapolas)

Asociación de Poetas Petisos dijo...

Muchas gracias Oscar por tu comentario.

Aun sin firma uno sospecha a Anita (tanto tiempo...).

Carlos Autieri APP 3/3

Anónimo dijo...

Con un dejo estupefacto veo, leo y releo los comentarioos de Autieri. Que es eso de andar sospechando a Anita? Ahora nos tuteamos con Grillo? tanta confianza por leer la fierro? tantas ganas de un fierrazo (ok, admito que fue un chiste bajo)?
Claude ya se puso celosa... yo tambien.
.....seguro que a mi no me sospechas, no?

Autieri dijo...

Por el olor se sospecha a Sergio... tanto tiempo (sin bañarse).